
Desnudarnos para vernos
Haciendo retrospectiva de mis fotos, observo que cada vez que hago una sesión de retrato acabo pidiendo a la persona si se desnudaría si no es inconveniente para ella. No sé exactamente de dónde viene esto o qué estoy queriendo captar. No me interesa tanto su desnudez física -aunque también, pues me atrae mucho la piel y me gusta ver el cuerpo tal cual es y ver a la persona retratada sin barreras, sin filtros-.

Salir de las primeras impresiones
“Nunca hay una segunda oportunidad para una primera impresión”, decía Oscar Wilde. Y a mí, como narradora de historias visuales y escritas, no hay nada que me estimule más que las primeras impresiones. Porque son el combustible de mis historias, porque están llenas de sorpresas y porque lo desconocido siempre esconde verdaderas joyas.