Mirar fuera para entender dentro

Se habla mucho recientemente de los procesos: del proceso de sanación, del proceso de readaptación a un lugar, del proceso digestivo, del proceso de transformar a tu ex, del proceso creativo… y es este último el que despierta verdadero interés en mí y sobre lo que quiero contar hoy aquí…

[Proceso, proceso, proceso] ¡Qué palabra tan fea sonoramente hablando! ¡Cuánto abusamos de ella en estos tiempos pero qué importante!

El proceso creativo en fotografía, como en cualquier disciplina, es orgánico y requiere tiempo. Últimamente hablo mucho con mis amigxs de esto y de la importancia de no meterle prisa a la vida, y en consecuencia, tampoco al proceso creativo. Pero aun consciente, me cuesta integrarlo. Y cuando digo vida, digo todo. Porque sí, amigos, todo en ella son procesos. Y no nos libramos nadie de los dichosos procesos.

Observar la naturaleza me ayuda mucho a entender esto y a bajar (revoluciones). ¿Cuánto tarda un árbol en ser árbol? ¿O cuánto necesita una semilla para echar raíces y sacar a la luz sus primeros brotes? Da igual que la miremos fuerte, ella no se va a apresurar. Esto me parece mágico. La naturaleza no se mete prisa, ¿por qué nosotros sí? ¿por qué este ritmo frenético que nos aniquila?

Todo proyecto necesita de un proceso y es, desde la calma, desde donde nacen las cosas bellas y bien construidas. Y aquí de nuevo, da igual el tipo de proyecto: una relación, aprender a manejar un nuevo programa de edición, la búsqueda de un trabajo o poner en marcha tu proyecto profesional… da igual de la índole que sea, es no correr y querer que las cosas salgan ya. Es tener paciencia y es confiar. Todo tiene sus tempos y por más que achuchemos, el resultado no va a ser mejor. De hecho, muy probablemente, ocurra lo contrario.

Entender esto me ayuda a dejar de querer que todo salga ya, a dejar de resistirme queriendo que las cosas sean como yo creo que deberían ser y a dejar de querer tenerlo todo controlado.

Me ayuda a entender que si siembro hoy, podré recoger con suerte en el futuro, pero no mañana. Me ayuda entender, que si flexibilizo no me parto, como un árbol cuando es azotado por el viento. Claro que yo tengo que poner de mi parte, no se trata de abandonarlo a tu suerte, pero sin forzarlo, porque ahí es cuando las cosas no suceden o, peor, cuando las cosas suceden pero con un resultado no demasiado óptimo.

Y en fotografía pasa igual. Tengamos como objetivo crear un fotolibro; el proyecto con el que llevamos una vida fantaseando; una sesión de fotos con un cliente o la edición de las últimas fotos para subir a una nueva publicación, todo tiene un proceso. Y aprender a respetar los tiempos, a disfrutar de la creación lenta, es condición sine qua non para que obtengamos resultados con los que estar satisfechos.

Así que, sal a darte un paseo por la montaña o asómate a la ventana y observa los procesos de fuera para darte cuenta de lo orgánico de los procesos de dentro. Es fascinante y es perfecto. Muy contrario a lo que se nos dice… mirar fuera para entender lo de dentro. Y a la inversa.
Y cuéntamelo ☺️

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