La No-ruina
La verdad es que mola sentarse a observar lo que la Vida tiene preparado para uno y dejar que suceda sin intervenir demasiado: 'El arte de no hacer' o WuWei, que defienden los taoístas. Aunque, yo en mi caso, sí creo que una inmensa parte de mí, sí está tomando acción en estas últimas semanas con el fin de poner la energía en movimiento. Y, de repente, todo se va colocando, porque cuando algo en el sistema se mueve, todo tiene que recolocarse.
Los días en Madrid se están alargando más de lo que habría esperado, pero el mientras tanto está siendo muy emocionante. Está claro que para encontrarse hay que perderse primero, y a mí me está encantando conocerme por el camino. Ayer, mientras celebrábamos un cumpleaños redondo (felices 40, Lits 🎉), me reencontré, con una tremenda ilusión aunque hecha un manojo de nervios, con mis amigos de la adolescencia con los que había perdido el contacto hará unos ocho años.
Es sorprendente cómo reencontrarse con el pasado te devuelve una perspectiva fuerte de quién eras y de quién eres ahora y de cuánto has evolucionado. Claro que conocer gente nueva mola -porque puedes ser quién quieras ser-, pero ponerte de frente a tu pasado y ser quién de verdad eres, también mola mucho. Y, además, dejar de sentir la fuerte necesidad de encajar y pertenecer que no he soltado hasta hace poco, es también muy liberador.
Fue un regalo para el alma volver a verlos y dar comienzo a un nuevo inicio desde un lugar mucho más consciente y más amoroso. Y verlos tan bien, ¡joder! ¡Gracias, amiguos! Os requiero ❤️
PD. Y por si fuera poco, encontrarme sin saberlo de antemano con la fotógrafa que va a llevar el retiro de Irati y sentirla tan cariñosa y tan cercana no puede más que ser otro regalo, porque está claro que es por aquí 😉 Gracias, C 😊