El deseo de luz produce luz
Fue el año 2022 el que catalizó el proceso vital y profesional en el que me encuentro ahora mismo. Hoy, casi dos años después, puedo decir que aquel año fue el año del colapso donde implosionó todo. Y fue, de nuevo, gracias a la luz y a la foto.
La foto, que había quedado enterrada en la oscuridad del dolor y el miedo. No sé porqué ni de dónde nació lo que nació, pero, a comienzo de año, de una forma casi visceral, algo en mí necesitaba confirmar que tenía que existir algo más en mí que me hiciera sentir algo más viva y que yo era válida. -Sí, ya sé eso de que ya somos válidos por el mero hecho de existir, pero eso no lo sabía entonces-. Yo necesitaba confirmación externa de que sí, de que yo servía para algo más. Así que, movida por un impulso de un origen que desconozco, me puse a participar en becas.
[¿Con mis ojos...? MIS OJOS]
Y sí, muy bien, mis tripas firmes, pero mi cabeza me martilleaba en bucle: “¿con qué proyecto? Si hace casi diez años que no haces fotos más allá de lo que sacas con el móvil? ¡Impostora!”
Casi a la par, una ansiedad abrumadora y paralizante que extenuaba me obligaba a parar en seco porque estaba exhausta y aterrada. La vida tenía otros planes para mí y era su manera de hacérmelo saber. No podía seguir viviendo en incoherencia conmigo misma, haciendo algo que no tenía absolutamente nada que ver conmigo. No podía seguir trabajando como diseñadora para una empresa financiero-tecnológica pegada a una pantalla haciendo algo que ni me llenaba ni me satisfacía. Sueldo bien, condiciones bien, pero… ¿a qué precio?
Así que allí, a principios de año, harta de escuchar a la voz maligna que habita en mi cabeza, me puse a rebuscar en la inmensa colección de fotos que vive almacenada en mi móvil y me di cuenta de que había ido sacando muchas fotos en la isla que sí contaban cosas. Y todas, o casi todas, tenían algo en común: la increíble luz de aquel lugar…
Monté el pequeño proyectito que os muestro en el video y me presenté a cinco convocatorias de diferentes escuelas. Quedé finalista en tres y en una fui premiada. ¿Quizá no se me daba tan mal…?
"El deseo de luz produce luz” nació de la nada y con él las ganas de retomar la fotografía antes de tener noticias de ninguna escuela.
"Vuelvo a estar viva"... me repetía casi cada día.
2022 fue el año del encuentro conmigo. De lo cada vez más lejos que me encontraba de mí misma y que aquello tenía que parar. Y de entender un poco mejor quién podía ser yo. Y es la foto la que, de nuevo, me enseña esa parte de mí.
Fue la luz de la isla la que me devolvió el hacer fotos. Pero fue casi un año después cuando fui consciente de ello. La luz de la isla es la que volvió a poner una cámara en mis manos y la que, a día de hoy, me hace querer seguir construyendo el camino por aquí -aunque a veces, mi cabeza desatada me pregunte a voces si estoy segura de que es por aquí-.
Gracias, siempre, Mallorca Marzo 2021- Octubre 2023
PD. El proyecto es a base de dípticos porque para mí las imágenes acompañadas cobran más fuerza. Podéis visitarlo entero en mi web en la sección de PERSONAL