Outside problems

Querido Andrew,

El 2023 fueron tus discos los que más sonaron en mi spotify. Pero es que pasó lo mismo en el 22, en 2021 y en 2020, que fuiste la persona con la que más tiempo pasé durante la pandemia.

Y esto es raro, porque yo enseguida me canso de todo y con la música me pasa a menudo. Cuando una canción me gusta, la quemo durante una temporada y luego tardo tiempo en volver a escucharla. Y es una mierda porque ya nunca vuelve a ser lo mismo, como por arte de magia y de un día para otro, deja de sonarme tan especial. Casi puedo llegar a aborrecer algo que antes me ponía en las tripas ciertas mariposas con alas. Supongo que me empacho.

Contigo es diferente. No es que no seas dulce, Andrew querido, pero no sé qué hay en tu violín o si es tu silbido el que me tiene tan encandilada. Yo silbo mucho, como mi padre, que cuando está de buen humor y, sobre todo en la ducha, siempre silba la misma canción. A mí me gusta acompañarte en tus melodías, soy tu segunda de a bordo, aunque no siempre te llevo conmigo, entonces, lo hago sola. Silbar me hace mucha compañía. Me gusta mucho la gente que silba. Y si algo me gusta sobremanera son los silbantes que lo hacen por la calle o en el supermercado. Me da tanta alegría cruzarme con ellos como toparme con un zurdo. También me gustan los zurdos como buena zurda sin "zurdez" que soy yo. Apuesto mi brazo izquierdo a que tú también lo eres.

Querido Andrew, encontrar a un artista que le da tanto protagonismo a algo tan inherente al individuo pero a lo que no todos sabemos dar uso, me resulta una preciosa manera de hacerle una oda a otra manera más arcaica que tenemos de comunicar los seres humanos. Así que como adoro tu música, adoro tus letras, tu cara A y tu cara B de tocar el violín, tu forma celestial de silbar y toda tu persona, sin dobleces, porque me pareces un genio se te mire por donde se te mire, he decidido -para uno de los ejercicios que nos han propuesto en clase-, utilizar uno de tus discos para inspirar una de mis fotos.

El ejercicio consistía en crear una nueva portada para un disco o un artista que nos moviese algo. Y como tú no me mueves algo sino todo, no podía no elegirte a ti. Cualquiera de tus discos podría haber valido, pero elegí "Outside problems" porque últimamente lo escucho mucho y porque en estos días inciertos, yo me vuelvo a encontrar muy para dentro y pienso mucho en mi problemática vital, en cómo y dónde me hallo y de qué manera. La idea de resolverlo así fue porque hace algunos días leí que las personas, cuando nos encontramos abrumados con lo de fuera, inseguros o bajitos de ánimo, tendemos, de manera inconsciente, a hacernos un ovillo fetal porque nuestro cerebro recuerda de alguna manera que era en el vientre de nuestra madre donde más seguros nos sentíamos.

Y yo he parido esto.

Espero que te guste y sino, pues espero que al menos te acuerdes de mí cuando silbes el "Epílogo" de esta maravillosa obra que en algún momento salió de tus entrañas.

Qué bien que existan silbantes que también alumbran.

Un abrazo gigante,

Vicky

Anterior
Anterior

Purificar las entrañas \ Autorretrato

Siguiente
Siguiente

El triángulo de la tristeza